martes, 3 de agosto de 2010

Hay que celebrar las bodas con muchas sonrisas y una lágrima. Y en los funerales, hay que llorar muchas lágrimas y una sonrisa. Pero no hay que ir a las bodas pensando en funerales, ni a los funerales pensando en bodas. Hay que aceptar la vida como es: con su dia y con su noche, con su llanto y su sonrisa. Con sos bodas y sus funerales.

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